Revisamos tu equipo, detectamos el problema real y explicamos la solución con claridad antes de hacer trabajos innecesarios o recomendar piezas que no necesitas.
Un equipo bien mantenido trabaja mejor, dura más y causa menos problemas durante tu día.
Revisión detallada de hardware, software y posibles causas de lentitud o fallas.
Eliminación de archivos temporales, programas innecesarios y ajustes básicos.
Ajustes para mejorar velocidad, inicio del sistema y estabilidad.
Limpieza preventiva cuando aplica, revisión de polvo y ventilación.
Instalación y configuración de programas útiles para uso diario.
Verificación de disco, memoria, temperatura y componentes principales.
Revisión básica de antivirus, actualizaciones y recomendaciones de protección.
Te explicamos qué conviene hacer y qué no hace falta gastar.
Adivinar puede hacerte gastar dinero en piezas que no necesitas. Un diagnóstico correcto te permite decidir: reparar, optimizar, actualizar o reemplazar.
Identificamos programas de inicio, problemas de disco o fallas del sistema.
Revisamos polvo, flujo de aire, ventiladores y síntomas de rendimiento.
Revisamos software, drivers y posibles causas de hardware.
Cuando está disponible, compartimos ejemplos prácticos de mantenimiento, limpieza y reparación en nuestras redes. Esto ayuda al cliente a entender el proceso antes de pedir el servicio.